Consejos · Obra · 4 min de lectura

Cambiar el suelo sin mudarte: así se organiza una obra habitación a habitación

Vivienda habitada durante la instalación del suelo por zonas

La pregunta llega siempre en voz baja, casi con vergüenza: «¿y dónde me meto yo mientras tanto?». En tu casa. De verdad. Cambiar el suelo no es una reforma de las que te echan de casa, y organizarla bien es la diferencia entre dos días llevaderos y una semana de caos.

La lógica: la casa se divide en dos

Se trabaja por zonas. El primer día, dormitorios: los muebles de cada habitación se desplazan a la zona que no se toca, se instala, y esa misma tarde cada cama vuelve a su sitio, sobre el suelo nuevo. El segundo día, la zona de día: salón, pasillo, recibidor. Se duerme en casa todas las noches. Se cocina todas las noches.

Qué parte te toca a ti

El polvo, esa leyenda

Instalar un suelo flotante genera poco polvo: no hay demolición, el corte se hace con aspiración y lo que queda se recoge el mismo día. No es una obra de albañilería; es carpintería de precisión con aspiradora. Las sábanas sobre los sofás son más tradición que necesidad, pero las ponemos igualmente.

Cuánto dura de verdad

Una vivienda tipo de 70 a 90 metros: uno o dos días de instalación, rodapiés incluidos. Lo que alarga el plazo no suele ser el suelo, sino la preparación de la base cuando la vivienda lo pide o el ajuste de muchas puertas. Todo eso se sabe antes de empezar, en la visita, y queda recogido en el precio cerrado: sin sorpresas de último día.

Si estás en esa fase de «quiero cambiarlo pero me da pereza la obra», empieza por la guía para elegir suelo. Y cuando quieras ponerle fecha, una visita de medición te resuelve en veinte minutos todas las dudas logísticas de tu caso concreto.

El plan de obra tipo, hora a hora

Día uno, 8:30: protección de muebles y traslado de los dormitorios a la zona de día. 9:00: revisión de base y primeras hiladas en la habitación grande. Mediodía: primera habitación instalada; por la tarde caen la segunda y, si la base acompaña, la tercera, con sus rodapiés. 18:00: camas montadas de nuevo sobre el suelo nuevo, y la familia duerme en su sitio. Día dos: la zona de día con el mismo método, muebles al lado contrario, pasillo al final para salir rodando. Última hora: perfiles, ajuste de puertas, aspirado fino y repaso contigo, habitación por habitación, con el nivel y la factura encima de la mesa.

¿Dónde se tuerce este plan? Casi siempre en lo mismo: habitaciones usadas de trastero que no se vaciaron de lo menudo, o una base que pedía más nivelación de la prevista. Lo primero depende de ti y te lo recordamos la víspera; lo segundo lo detectamos en la visita técnica, que para eso mide de verdad. Con ambas cosas controladas, el plan de arriba se cumple con aburrida regularidad.

Preguntas rápidas de convivencia con la obra

¿Puedo quedarme a teletrabajar mientras instaláis?

Sí, y pasa constantemente. Acordamos por dónde empezamos para dejarte una zona tranquila, y el ruido fuerte (los cortes) se concentra a ratos, no es continuo.

¿Qué pasa con la nevera y la lavadora?

Se mueven y se reconectan el mismo día. Solo la nevera agradece un par de horas de reposo tras moverla antes de enchufarla, y lo dejamos coordinado para que no pierdas ni la cena.

¿Y si vivo en un piso con horario de obras de la comunidad?

Nos adaptamos: el grueso del ruido cabe de sobra en el horario permitido habitual (9 a 14 y 16 a 20 en la mayoría de ordenanzas), y el resto del trabajo es silencioso.

Te decimos cuántos días serían en tu vivienda, cómo organizaríamos las zonas y el precio cerrado por escrito. La visita es gratuita y sin compromiso.

Pide tu visita de medición gratuita

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