
Es la pregunta estrella de la segunda mitad de cada visita: «ya que estáis con el suelo… ¿las puertas?». Y es una buena pregunta, porque hay un momento óptimo para cambiarlas y es exactamente ese. Pero no siempre compensa, y distinguirlo ahorra un buen dinero.
Primero, por la cota: el suelo nuevo sube alrededor de un centímetro y obliga a actuar sobre las puertas de todos modos, aunque sea para cepillarlas. Segundo, por estética: un suelo recién puesto hace que unas puertas cansadas parezcan diez años más viejas de lo que son; el contraste no perdona. Y tercero, por logística: el equipo ya está en tu casa, con lo que el coste de instalación por puerta baja respecto a hacerlo en otra visita.
Si tus puertas son macizas, están sanas y solo desentonan de color, a veces basta con lacarlas, y lo decimos aunque vendamos puertas. Y si el presupuesto va justo, antes va una buena lámina y un buen rodapié que una puerta nueva: el suelo se pisa todos los días; la puerta del cuarto de invitados, no.
En la misma visita de medición del suelo miramos las puertas: cota, estado, herrajes. Te damos las dos cifras por separado, suelo y puertas, para que decidas con calma qué entra ahora y qué dejas para más adelante. Sin paquetes cerrados ni «ofertas solo hoy»: los números claros, cada cosa con su precio, y tú eliges.
Para hacerte una idea de la parte del suelo, los precios están en esta página; la cota y sus consecuencias, explicadas en el artículo de la cota.
Lo que más se instala hoy junto a un suelo nuevo: puerta lacada blanca lisa o con pantografiado suave, que combina con cualquier lama y hace la casa más luminosa; tirador manilla en acero mate o negro según el resto de herrajes; y condena con cierre magnético, que es ese «clac» suave y caro que se nota cada vez que cierras. En medidas, el estándar es 72,5 u 82,5 cm de hoja; si tu marco es antiguo puede haber medidas especiales, y por eso medimos marco a marco en la misma visita del suelo. El block completo (hoja + marco + tapetas) compensa casi siempre frente a cambiar solo la hoja sobre marco viejo: el marco antiguo canta al lado del conjunto nuevo.
El orden de obra perfecto cuando entran las dos cosas: suelo primero, puertas después. Así la puerta nueva se presenta sobre la cota definitiva, con su holgura exacta de fábrica, sin cepillados. Es una de las ventajas ocultas de contratar ambas con el mismo equipo: la coordinación no depende de que dos gremios se pongan de acuerdo por teléfono.
Depende de gama y de si es block completo o solo hoja; lo que es seguro es que la instalación por puerta baja al compartir desplazamiento y equipo con la obra del suelo. En la visita te damos la cifra por puerta, cerrada como todo lo demás.
Si la hoja es buena y el diseño te gusta, es una gran opción y lo decimos sin dolor. Eso sí: lacar bien (desmontar, imprimar, pistola) tiene su coste; el brochazo in situ se nota a un metro.
Sí, tanto exteriores con guía vista como convertir abatibles en correderas donde el tabique lo permite. Es la reforma estrella en baños y cocinas pequeñas.
En una sola visita medimos suelo y puertas y te damos las dos cifras por separado, cerradas y por escrito. Tú decides qué entra ahora. Visita gratuita.